Autor El poema
5 Abril 2015 a 11:00

Debob

Debob,

Todo el mundo, a juego de siesta,
la franja ancha de lluvia, intimida,
sin aplicación en la gente, escabullirse
las calles vacías, a todos los descansan,
recojo las llaves de mi buhardilla, eternas,
subo entre huraño, hasta tímido,
por no suenen escalones al paso,
despierten la ciudad, por unos cuantos libros,
el domingo, lectura larga, y madera cotidiana,
que asoma, entre invisible ú astuta, en saludo.

Alonso de Santa Inés
Templo de Debob
Madrid
14 diciembre 2014

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