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15 Desembre 2014 a 18:00

El estímulo externo

El estímulo externo

El estímulo externo

(3:30 minutos de lectura aprox.)

El Uno: Cada vez que hagas bien esta tarea, tendrás un premio…

El Otro: Y cuando no me des un premio, ¿cómo lo debo hacer?

Vaya respuesta… ¿no te parece?… ¿qué debería contestarle El Uno a El Otro?

Pues si entro en el terreno de la lógica de alguien que le gusten los buenos resultados, El Uno debería contestarle…“Pues igual de bien…”.

Pero entonces… ¿cuál es el valor del premio?, ¿para qué el premio por hacerlo bien en algo que se debe hacer bien?, ¿te lo has parado a pensar alguna vez?… El que recibe el premio, pierde todo el sentido de la responsabilidad.

¿Y no sería mucho mejor, premiar puntualmente una buena conducta, que premiar un buen Resultado por norma?

El palo y la zanahoria; la amenaza y premio; me muevo porque sino me castigan, o me muevo porque se me premia; motivación extrínseca negativa, motivación extrínseca positiva…

Cuánto se ha escrito sobre este tema, y el caso es que como siempre, con tanta repetición y con tanto experto metiendo las manos, queriendo darle su toque personal para diferenciarse de los demás, acabamos normalizando lo anormal; convirtiendo a la Bella en un Monstruo deforme, que damos por hecho que debe acabar así, o que esa debe ser su evolución.

¿A alguien se le ocurriría modificar o dar un retoque personal al David de Miguel Ángel porque es antiguo?

Algo tan Potente y tan Libre por Naturaleza como lo es un Ser Humano, se ha acabado moldeando hasta tal punto que se ha convertido en una especie de monigote que se mueve en la mayoría de ocasiones por estímulos externos, un Pelele colgado del retrovisor de un coche.

No sé a ti, pero a mí me hubiese gustado una barbaridad que en la escuela alguien me hubiese propuesto investigar sobre los grandes emperadores de la historia, a cambio de nada; en vez de tener que estudiar a los emperadores que había en el libro de estudio, a cambio de un aprobado.

Estoy seguro de que si nadie me hubiese hablado de ellos, si nadie me hubiera proporcionado ningún tipo de información, yo mismo hubiese encontrado con mis propios medios a esos emperadores, y posiblemente a algunos más. Ese descubrimiento por si solo, ya hubiera generado suficiente motivación en mí, como para sentirme suficientemente satisfecho. Y ¿quién sabe?, quizás hasta podría haber encontrado alguna información sobre esos emperadores, que ni siquiera el profesor conociese.

El estímulo interno, ese que sólo se genera cuando tenemos la Libertad y la Autonomía de elegir qué queremos hacer, más la Responsabilidad de hacernos cargo de los resultados que obtengamos. No creo que haya una forma más intensa de motivarse, y de crecer desde adentro hacia afuera.

Sigue ocurriendo en familias y en empresas, y siempre se acaba generando el mismo resultado; alguien hace algo bien porque espera algo a cambio. Y en los momentos de las “vacas flacas” o de los descuidos, empiezan los problemas de conducta en las personas que realmente creyeron que ese juego lo encontraría en todos los ámbitos, y que duraría toda la vida.

Igual ocurre con los elogios, que no dejan de ser premios; muy valorados por mí, y muy valiosos para el que los recibe. Pero cuando entregamos elogios en exceso, generamos el mismo efecto de doble filo que con los premios materiales fijos, a cambio de tareas bien realizadas.

Cuando una persona está acostumbrada a recibir elogios continuamente, y hay un día que no lo recibe, pueden ocurrir varias cosas; que esta persona se autogenere frustración porque no comprenda el porqué no lo elogiaron; y también se puede generar una degradación de la conducta del que antes era un buen trabajador, o un buen hijo, o un buen amigo…

“Si no me das la palmadita, no te doy a cambio el buen resultado que esperas. Tú eres el responsable de que yo lo haga mal, porque yo hice mi parte y tú no…”.

Cuando alguien decide hacer algo de una forma por sí mismo, y también decide hacerlo bien porque él quiere; no necesita premios, ni materiales ni emocionales como lo es un elogio.

Cuando uno se dirige a sí mismo, cuando uno se mueve porque quiere moverse, no espera nada a cambio, y todo lo que venga de más, bienvenido será.

Si sigues premiando los Resultados más que la Conductas, acabarás convirtiéndote en una Tragaperras…

J. López

Coach especialista en procesos One to One

WEB Reflexión-Acción

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