Autor El poema
9 Novembre 2014 a 11:00

Hay una sed

Hay una sed

Hay una sed

Hay una sed, incurable,
llenando lo descarado una acción inimitable, este mar prometido, coral crecido,
haciéndose inevitable,
entre el infinito sosiego,
las cortinas sisean una melodía de flautas,
tú, de todas las criaturas vivas,
una, provoca sed incurable,
quien devora tu carne, el riesgo por entre el fuego, engarza cuál hiedra, dolor de vida es condena sobre mi retiro, nada lejos,
lo antes llantos, dejando paso las marcas del balcón,
sin corte de venganza, los brazos barren,
quién de un instante,
reacciona haciéndose líquido,
un coro de hembras, sus largas manos, entre el cielo,
y el infierno.

De Santa Inés;
14 septiembre 2014.

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