Autor El poema
22 Febrer 2014 a 12:00

Al sol que es

inaje que navega libre, no ondea bandera, ni libra fonda,
convenida de altar y mar, su agua interior es presencia,
tierna manzana, cómo gloria de Ilión, fundaste,
entre ambrosía la boca, proa y toda popa,
jardín sin estratega, vencido ú vencedor,
viento de Hector, y costilla de Helena,
mirto pacífico en mano, golondrina me trae,
retiro al verificar a goce, su campo,
indiscreta curiosidad del hombre,
palpar el radio de un fruto de oro,
es candor quién besa el hueco de vista,
sobre lámina a hermosisima sonrisa,
ni sea ascendente imperial, la guerra,
ni venga crepúsculo más celestial,
de amor que es, sino dedos y caricia,
será tal, voluntad divina y palmo noble que ríe,
donde llega, alcanza por venir, su canto,
tengo feliz esperanza, fruto y templanza que une,
Salamanca corazón, a condal Barcelona, corazón,
mirarse entre ágiles ó gentiles, a juvenil torrente,
hace ya andar un sendero, más vigor que río,
abrigo será, un día todo brío,
De barbilla a beso infinito, me deja su beso,
lo que a nombre por veces mañana,
partir el eco, cultivada inteligencia,
no pecarse aburrimiento, de azul inmaculado,
divino sexo suyo, tantas son y veces sean,
corazón en acabo tengo en, dejar fragancia y piel,
café recién hecho y melena sabor buen día,
regalo a los sentidos cariño, tal presente a mesa,
Europa mía, troyana gira la rueda, que sangre!
si cambiar es ciudad, tales parpados digan,
si es a menos, donde tres grados fuera,
haya volcán que jaleé cuando,
un hombre, no puede vivir sin ella.

Martín Aal sol que eslonso de Santa Inés,
29 enero 2014.
A mi querida Sol Soriano,
Barcelona.2014

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